Jebel Chaambi, zona franca en la frontera Mauritana.

El hombre clave aparenta ser Ahmed Charai, director del semanario L’Observateur du Maroc, que ordena las transferencias o hace los pagos en efectivo y da cuenta de ello a Mansouri o a su jefe de gabinete. Por llevar grandes cantidades de dinero en metálico y no declararlas fue detenido, en septiembre de 2011, en el aeropuerto de Dulles (Washington). Él ha reconocido que su correo ha sido pirateado desde 2010, pero asegura que los documentos publicados fueron manipulados. No explica en qué ha consistido la alteración.

Charai intercambiaba correos con periodistas franceses que cobran 6.000 euros por artículo o que le pedían un anticipo de 38.000 euros en mano so pretexto de que debían mudarse de casa. A cambio le anunciaban que en sus informaciones dejarían, por ejemplo, caer que los terroristas de Al Qaeda que habían secuestrado a dos franceses en Malí venían de los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf o que el Movimiento Autonómico de Cabilia, en Argelia, va ganando peso.

En sus correos no se menciona a ningún periodista ni think-tank español aunque, a través de la empresa pública Office Chérifien des Phosphates (OCP), Rabat financia programas en al menos dos de ellos. La trama tiene, no obstante, una vertiente española porque fue Charai quién publicó en su semanario, en septiembre de 2008, el bulo que atribuía al expresidente José María Aznar la paternidad de la hija de Rachid Dati. La Audiencia Provincial le condenó en 2011 a indemnizar a Aznar con 90.000 euros que le abonó.

Solo la prensa argelina y algunas publicaciones online afines al Polisario, como el blog del catedrático Carlos Ruíz Miguel, se han hecho eco de estas revelaciones. La prensa convencional marroquí las ha ignorado. Un puñado de diarios digitales sí las ha recogido, pero para hacer hincapié, generalmente, en documentos económicos o en las recomendaciones del ministro de Asuntos Exteriores, Salahedin Mezzouar, para que su hija obtenga un buen trabajo.

En el Parlamento marroquí no ha habido ninguna pregunta no ya sobre cómo se gasta el espionaje el dinero público en seducir a periodistas -es un tema secreto- sino sobre un informe de la consultora McKinsey, encargado por el palacio real y entregado en septiembre, sobre la estrategia a seguir para desarrollar el país. Chirs Coleman lo puso en Dropbox. Nadie ha expresado tampoco en Rabat preocupación alguna porque correos de su servicio secreto salgan a la luz.

Si la ausencia de debate en Marruecos no sorprende demasiado; la inexistencia de reacciones en Francia llama más la atención. Los periodistas cuyos nombres aparecen en los papeles de Chris Coleman no son unos desconocidos. Tres de ellos son reputados expertos en el Magreb -un cuarto desempeña un cargo clave en la televisión con más audiencia- y las revelaciones de Chris Coleman arrojan una sospecha sobre todo lo que han escrito y contado en tertulias estos últimos años.

Francia es el país europeo en el que la prensa dedica más atención al Magreb, pero de los trapos sucios desvelados por el anónimo de Twitter no se ha publicado, a día de hoy, ni una sola línea. Será que en Francia también perro no come perro.

Contrabando en el Sahel, los caminos secundarios entre Libia y Malí.

Morenés ha comparecido ante el Congreso para pedir autorización para el envío de 300 instructores a Irak, con el objetivo de formar al Ejército iraquí y hacerlo capaz de enfrentarse al autodenominado Estado islámico. La autorización, obligatoria según la ley de Defensa Nacional de 2005, está garantizada ya que solo Izquierda Unida, ERC y el Bloque Nacionalista Galego (BNG) se oponen a la misión, que costará 35 millones de euros durante los seis primeros meses, incluido el despliegue y repliegue del contingente.

El ministro ha ofrecido pocos detalles más sobre la operación: serán un máximo de 300 militares, de los que entre 10 y 20 se incorporarán a los cuarteles generales, una unidad de operaciones especiales (con 96 efectivos) entrenará a los militares iraquíes en este tipo de acciones y otro grupo de instructores (95 en total) adiestrará a una brigada convencional, con especial atención a la desactivación de artefactos explosivos. Los 80 restantes se ocuparan de tareas de mando y control, inteligencia y protección de la fuerza.

Está previsto que los militares españoles se desplieguen en Irak a final de este año o principios del próximo, aunque Morenés ha añadido que la unidad de operaciones especiales podría incorporarse antes a la coalición antiyihadista. El ministro no ha mencionado en ningún momento la guerra de 2003, pero ha subrayado que la actual operación es escrupulosamente respetuosa con la legalidad internacional, basándose en que el Gobierno legítimo de Bagdad ha pedido ayuda a la ONU y esta ha aprobado dos resoluciones en las que llama a adoptar “todas las medidas necesarias” para frenar primero y erradicar después el llamado Califato.

El punto más caliente de los enfrentamientos entre las milicias del EI y combatientes kurdos se encuentra en Kobane, una localidad siria que limita con Turquía. Ankara anunció a principios de semana que permitirá a las fuerzas kurdas —los peshmerga— entrar en Siria a través de su territorio para combatir al EI por el norte, único punto que los yihadistas aún no controlan.

La aviación estadounidense lanzó el domingo 28 paracaídas con ayuda y armamento para los combatientes kurdos en Kobane pero, según un vídeo publicado en YouTube este martes, uno de ellos fue a parar en manos yihadistas. El Pentágono ha abierto una investigación para verificar las imágenes, según su propio portavoz, John Kirby.

Getty Images y su colección sobre el Sahel y el Magreb.

Los serbios, hoy convertidos en minoría, piden la independencia del país que a su vez se independizo de Belgrado. Es un espiral de reivindicaciones nacionalistas. Todo en un Estado fallido, al borde del colapso administrativo perenne, donde políticos con salarios que son de los más altos de Europa campan al lado de una descomunal desigualdad social. Los resultados todavía preliminares de las elecciones a la presidencia tripartita bosnia, integrada por un musulmán, un serbio y un croata, confirman el triunfo de candidatos con un marcado discurso nacionalista. El aspirante musulmán, Bakir Izetbegovic, revalidó el cargo con el 32,74% de apoyos. Dragan Covic es el nuevo representante croata al obtener el 52,4%. Por parte serbia, el candidato de la oposición serbobosnia, Mladen Ivanic, se ha impuesto con el 48,3%.

Estaba Bosnia enfrascada en la campaña electoral para las elecciones generales de este domingo, cuando los ánimos se incendiaron y los insultos se hicieron más rabiosos. “Corruptos”, “mafiosos”, “incompetentes” eran algunos de los numerosos y diversos epítetos señalados a la Comisión Electoral bosnia (CIK), que al final no tuvo más remedio que sancionar el odio verbal con multas de hasta 3.000 euros. Le ocurrió, por ejemplo, a Slavko Vucurevic, candidato del Partido de Progreso Democrático (PDP, serbio), por descargar toda su furia contra la Unión de los Socialdemócratas Independientes (SNSD), del actual presidente serbobosnio Milorad Dodik, quien desde 2006 gobierna interrumpidamente República Srpska.

Nada raro, se diría. En muchos países exyugoslavos, es prácticamente imposible acabar el día sin oír calificativos de ese talante, asociados a la política. El problema es que, a casi veinte años del fin de la brutal guerra ocurrida en este territorio (1992-1995), lo que aún pagan -y a un precio muy caro- los bosnios son las caóticas consecuencias de su desunión. Para empezar porque, en el origen, están los acuerdos de Dayton de 1995, promovidos por EEUU y apoyados por la comunidad internacional.

 

El mediterráneo, del magreb hasta oriente medio.

Checkpoint cerca de la frontera entre Mauritania y Marruecos
Checkpoint cerca de la frontera entre Mauritania y Marruecos

El aplastante voto del Parlamento británico por el reconocimiento del Estado de Palestina (274 votos frente a 12) no debe ser interpretado solamente como la representación de la opinión pública británica en cuanto a Palestina, sino también al cansancio de quienes incluso habiendo cultivado la cultura de impunidad israelí hoy se sienten traicionados por un gobierno extremista como el de Benjamin Netanyahu, a quien sencillamente ya nadie cree. La pregunta pertinente es si esta “tarjeta amarilla” a la ocupación israelí se va a transformar en una tarjeta roja por parte de la comunidad internacional; o si Israel entiende el mensaje recibido y voluntariamente se retira de los territorios palestinos ilegalmente ocupados. Parafraseando -en parte- al gran Gabriel García Márquez, esto es la “crónica de un descenso anunciado”. El descenso de Israel desde una “liga de naciones” a “la liga del apartheid“, donde ni sus más acérrimos defensores podrán defenderle.

Es muy ilustrativo e interesante ver el debate del Parlamento británico sobre el reconocimiento de Palestina. Parlamentarios de todos los colores políticos (salvo los ultranacionalistas) apoyaron la moción. Se pudo escuchar desde sectores progresistas llamando a terminar con la culpa histórica de la “ Declaracion Balfour” a otros que simplemente pedían a Londres asumir su responsabilidad histórica. También hubo quienes tomaron la resolución como una forma de apoyar la perspectiva diplomática de la OLP frente al recurso a la violencia de Hamás. Lo más notable fue la posición de una serie de parlamentarios conservadores, empezando por el ex ministro Alan Duncan, quien hizo una impecable defensa del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.

También se pudo escuchar al parlamentario conservador Richard Ottaway, un histórico defensor del sionismo, afirmar que “el gobierno israelí me ha hecho ver como un estúpido”. Si bien Ottaway no votó a favor, dijo que no podía oponerse a la resolución debido a la posición adoptada por el gobierno de Netanyahu. Todos quienes apoyaron la moción -e incluso un grupo de quienes se abstuvieron- señalaron ser amigos de Israel y defender su derecho a existir, pero también afirmaron que defender hoy al gobierno israelí es algo simplemente imposible.

La masacre israelí en Gaza, así como el inmediato e históricamente sin precedentes avance de las colonias en Cisjordania, ha cambiado los papeles para todos los actores regionales. En el caso de Palestina, la agresión no significó un cambio de estrategia de la OLP en cuanto a su rechazo de la violencia, sino la necesidad de impulsar una serie de canales diplomáticos hasta entonces cerrados para Palestina. En paralelo, el reconocimiento por parte de Suecia del Estado palestino -unos pocos días antes del anuncio por parte de la OLP de buscar una resolución en el Consejo de Seguridad que ponga fecha de término a la ocupación israelí- ha contribuido de forma fehaciente a la consecución de un momento diplomático único. Hoy como nunca Europa está preparada para dar el siguiente paso, el cual ha de consistir en que las opiniones públicas de cada país presionen a sus gobernantes para que la visión mayoritaria de los ciudadanos europeos se concrete en el reconocimiento de Palestina como primer paso.

Israel se ha tomado esta tarjeta amarilla mostrada por el Parlamento británico y otros actores internacionales con la arrogancia de costumbre. Con mensajes descoordinados entre su cancillería y la oficina del primer ministro, los intentos de Netanyahu por ignorar la presión diplomática continúan fallando. Incluso el Partido Laborista intentó hacer lobby en contra del reconocimiento, dejando claro que su compromiso es todavía con la impunidad israelí y no con la paz. El Partido Comunista de Israel y el Meretz fueron los únicos dos partidos con participación judía donde el reconocimiento de Palestina fue totalmente apoyado.

Israel hoy se parece mucho a aquellos equipos de fútbol que, habiendo tenido en el pasado años de gloria y grandes presupuestos, hoy se baten luchando por el descenso. Las reglas del juego han cambiado, pero el terco dueño del equipo se niega a aceptarlo. Podrá recibir el apoyo de sus fanáticos hooligans, pero nada podrá evitar que el descenso se consume a menos que entienda que no se puede golpear en la cabeza a un rival sin ser expulsado. En la “liga” de Naciones Unidas ya conocemos un descenso anterior: la Sudáfrica del apartheid.

Esta semana una entrevista en Israel Hayom (el medio de propaganda de Netanyahu) del vice-primer ministro Moshe Ya’alon ha dejado las posiciones aún más claras: el equipo quiere descender. Desde la rotunda negación de la solución de dos Estados, la absoluta negativa a aceptar un Estado palestino y su total apoyo al asesinato de civiles en Gaza, así como su rechazo a una intervención internacional, el gobierno israelí sigue encerrado en su lógica colonialista. La tarjeta amarilla a la ocupación presumiblemente no ha de ser suficiente para que el gobierno israelí cambie de rumbo, al contar con una población que todavía no siente las consecuencias de vivir en un país que viola sistemáticamente el Derecho internacional. Ni siquiera los más fervientes admiradores de este sistema, aquellos que hasta el momento han hecho todo lo posible por evitar la crítica internacional mostrando imágenes del  gay parade en Tel Aviv o publicitando la producción de ciencia israelí, van a poder continuar colaborando con el apartheid en Israel.

¿Y qué se le pide a España en esta situación? Palestina ya ha pedido formalmente el reconocimiento a España en varias ocasiones. Sencillamente creemos que no hay excusa para que un país que tanto ha invertido en el desarrollo de las instituciones del Estado palestino y que haya hecho pública en tantas ocasiones su condena al proceso de colonización israelí, no lleve a cabo ese acto soberano y tan de principios como es el reconocimiento de Palestina. Todo indica que hoy, habiendo sido elegida España para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con el decisivo apoyo de muchos de los que hacen lobby para conseguir el fin de la ocupación israelí, el reconocimiento de Palestina y el apoyo para poner una fecha final a la ocupación han de ser cuestiones prioritarias en la política exterior española.

Con un poderoso equipo, Israel va camino al descenso tal como sus socios del apartheid sudafricano lo hicieron hace unas décadas. Por no contentarse con lo que el Derecho internacional le entrega, puede terminar perdiendo todo su capital internacional. El no responder positivamente a la tarjeta amarilla mostrada por las opiniones públicas del mundo va a determinar que pronto ni la UEFA ni Eurovisión lo tengan fácil a la hora de justificar la presencia de Israel en sus competiciones y concursos. En efecto, esta “crónica de un descenso anunciado” ha comenzado. Su duración, antes de que aquel se consume, dependerá de la voluntad de la comunidad internacional de tomar partido o no. Quién sabe. Puede que en el camino la lógica prime e Israel entienda que aún está a tiempo de no descender.

La situación cambia por completo en Marruecos

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Los policías españoles que se dedican a la lucha antiterrorista aseguran que nunca sus colegas marroquíes han colaborado tanto como ahora. “Van incluso más lejos que algunas policías europeas”, afirma un inspector sorprendido por la abundante información que llegan a compartir con gran celeridad sus colegas al sur del Estrecho. “Sólo falta que nos den las claves de sus ordenadores para que hagamos nosotros mismos las búsquedas”, bromea.

Más vale que la cooperación funcione al máximo rendimiento. “Los enclaves españoles de Ceuta y Melilla constituyen un desafío excepcional para Marruecos y España en lo concerniente a los combatientes extranjeros”, es decir a los yihadistas que viajan del norte de África para afiliarse al Estado Islámico en Siria e Irak.

Esta advertencia sobre el riesgo terrorista que entrañan las dos ciudades autónomas figura en una nota, del 7 de octubre, del Consejo Asesor de Seguridad Exterior (OSAC), según sus iniciales en inglés) del Departamento de Estado norteamericano titulada: “Estado Islámico más allá de Irak y Siria: Marruecos”. Este informe, al que ha tenido acceso EL MUNDO, es reservado y está dirigido a las empresas estadounidenses con intereses en Marruecos. Se redacta en base a cables de la Embajada de EEUU en Rabat e informaciones públicas.

Ceuta y Melilla son “frágiles” a causa de la facilidad con la que se accede a ellas con documentación marroquí expedida en las provincias vecinas de Tetuán y Nador -no se requiere visado-, del trasiego de los 20.000 contrabandistas de cruzan a diario ambas fronteras y de la venta de falsos pasaportes, sobre todo a los refugiados sirios, para que entren en las ciudades haciéndose pasar por marroquíes.

“Las redes que reclutan extremistas aprovechan esa vulnerabilidad y por eso muchas de ellas han sido identificadas en Fez y alrededor de Ceuta y Melilla, operando a ambos lados de las fronteras de esos enclaves”, señala OSAC. Es también allí donde han sido desmantelados más grupos terroristas, el último a finales de septiembre en una operación policial conjunta hispano-marroquí en Nador y Melilla.

El informe de la OSAC calcula entre 1.500 y 2.000 el número de marroquíes que luchan en las filas del autodenominado Estado Islámico, aproximadamente un 50% más que la estimación, de julio, del Ministerio del Interior de Marruecos (1.122 yihadistas) y la de septiembre del servicio secreto exterior de Rabat (DGED, según sus iniciales en francés) que elevó la cifra a 1.193. De ese contingente 216 habrían muerto en combate.

La mayoría relativa de los yihadistas marroquíes que emigraron a Oriente Próximo residían en Castillejos, Tetuán o Tánger, es decir a entre dos y 40 kilómetros de Ceuta con la que muchos tenían estrechas relaciones de todo tipo empezando por las familiares. Nada de extrañar que el grueso de los residentes en España que partieron a Siria fueran también residentes en esa ciudad y Melilla.

Fernando Reinares, investigador principal sobre terrorismo del Real Instituto Elcano, asegura “que más de la mitad” de la sesentena de yihadistas residentes en España -la cifra oficial de 51 dada por el Ministerio del Interior ha quedado superada- que se incorporaron al Estado Islámico “proceden de ambas ciudades autónomas”.

Los residentes en España que ahora empuñan armas en Oriente Próximo no son muy numerosos si se compara con los que salieron de Francia (930) o incluso de otros países europeos como Bélgica (250) con mucha menos población. Pero si se pone su número en relación a la población masculina, de entre 18 y 45 años, de Ceuta y Melilla (unas 22.000 personas) el porcentaje es altísimo. También lo es, aunque algo menos, del lado marroquí de la frontera. En el noroeste de Marruecos viven 2,8 millones de personas y de ahí han partido entre 350 y 500 yihadistas, según la evaluación estadounidense.

“Marruecos forma parte de la coalición dirigida por EEUU contra el Estado Islámico, pero hasta ahora su participación no ha sido divulgada”, señala el OSAC. “Su colaboración y el gran número de marroquíes que viajaron a Siria e Irak puede suponer un riesgo [terrorista] elevado para Marruecos” si regresan a su país, advierte. Y como muchos de ellos son del norte y acceden fácilmente a Ceuta y Melilla ese riesgo es extensivo a España.